Permalink for this post

Un Mes Lejos | Confesiones de una no-extrañadora

Estuve un mes fuera de Argentina. Un mes parece poco tiempo. Pero para mí duró mucho.

Ver las cosas desde lejos y tomar perspectiva siempre es beneficioso. Uno llega a conclusiones interesantes y dimensiona lo cotidiano. Carecer de lo que damos por sentado nos hace valorarlo más.

Honestamente, soy un persona que extraña poco. Siempre fue así. Recuerdo que cuando era chica y viajábamos en las vacaciones, mis hermanas añoraban cosas que para mí no tenían importancia, como sus almohadas, sus camas, sus juguetes. Siempre sentí que podía adaptarme a cualquier lugar, y tengo poco apego en general.

Sin embargo, hay algo que sí quiero tener cuando estoy alejada de casa: el nivel de profundidad de conversación que tenemos entre los argentinos cuando estamos en el país. Y aclaro “cuando estamos en el país” porque tengo amigos que viven en exterior y siento que, -en algunos casos, no en todos-, el tiempo y la distancia han borrado esa cualidad.

Y es que los argentinos nos sentamos a charlar, café de por medio, y hablamos de todo.

Esa fama que tenemos de apelar a los psicólogos para resolver nuestras vidas lo aplicamos a diario con quienes conocemos, sin darnos cuenta. Nos vamos confesando, analizando y opinando entre nosotros, y nos parece lo más normal del mundo. Pero no es así.

Eso lo extraño. Mucho.

Sin lo demás, puedo vivir tranquilamente.

Blog comments powered by Disqus